jueves, 15 de enero de 2026

La espada y la moneda

Alberto Buela 


En estos días Trump invadió Venezuela y no lo hizo para recuperar la democracia conculcada por el dictador Maduro sino por el petróleo venezolano atado al dólar. “Somos los más fuertes y el petróleo es nuestro” afirmó sin tapujos ni hipocresía.

Esto manifiesta una “voluntad de poder explícita” desconocida desde la Segunda Guerra. “El trumpismo es un nietzscheanismo para las masas” (J. Garriga). Y así puede afirmar sin ponerse colorado que los Estados Unidos es el nuevo pueblo elegido, que son los más fuertes y que son los amos del mundo.

Claro está, todo esto desquicia y asusta a todas las cabezas progresistas o pseudo progresistas del mundo porque rompe el relato del globalismo. Ese globalismo multiculturalista(indigenista), de agenda verde(abortista) y arco iris(Lgtb), de sustitución de poblaciones (le grand remplacement).

Trump rechaza el globalismo retirando a USA de 66 organizaciones inter gubernamentales dirigidas a eso.

 Pero ese rechazo no significa sostener una visión multipolar como puede llegar a creerse sino First America, un nacionalismo supremacista por parte de los Estados Unidos. Muy similar al de Israel.

Es cierto que este nacionalismo exacerbado es un riesgo para todos aquellos países que puedan caer dentro del interés yanqui, pero hasta ahora ninguna de las naciones más poderosas de Nuestra América han hecho nada para  combatir eficazmente a los corruptos, dictadores y malvados. Como fue el caso de Brasil y México respecto de Maduro, Ortega o Raúl Castro.

En primer lugar esta decisión de Trump  dio al traste con la idea de atlantismo o imperialismo talasocrático (oceánico) proponiendo la ocupación de la tierra: hoy Venezuela, mañana Groenlandia y luego Canadá.

En definitiva, todo indica que el mundo será dividido en naciones continentales: Rusia, China, a lo mejor India, con una relativa independencia pero bajo la férula norteamericana.

Es decir, Trump propone un mundo multipolar antiglobalista pero controlado por la voluntad omnipotente de USA. China no se va a enfrentar, nunca lo hizo en su larga historia, Rusia e India no pueden. Todos irán e una convivencia pacífica sin sacar los pies del plato. Porque será un mundo multipolar bajo una égida unipolar. Hay que recordar que la capacidad militar de los Estados Unidos es superior al conjunto de las cinco potencias nucleares que le siguen.

Obviamente que desaparece Europa no solo por la sustitución de su población por musulmanes y negros, sino porque perdió su élan vital. África seguirá siendo explotada al máximo, con la connivencia de sus corruptos dirigentes, por las empresas multinacionales y las naciones que puedan hacerlo. Mientras que Nuestra América seguirá siendo “la gran Ecúmene siempre del futuro”, nunca en los hechos. Se aplica a Iberoamérica aquel epigrama de Oswaldo Aranha, canciller del Brasil: Pobre Brasil condenado a ser siempre el gran país del futuro.

Me dirán que somos pesimistas pero no, somos realistas esperanzados que venimos a sostener que mientras que el número determinante de la dirigencia hispanoamericana sea corrupto no vamos a levantar cabeza.

Mientras se roben el dinero de los pueblos diciendo que lo hacen para defenderlos, mientras no se rompa con la hipocresía y el cinismo de los gobernantes ladrones, mientras no nos demos un Proyecto Común de Nación, en el mundo no cortamos ni pinchamos. En política internacional estaremos condenados a seguir con esta vida vegetativa de ahora.

Y a título personal dejamos de preferirnos a nosotros mismos. Con gobiernos que llevan sus ahorros (oro) a Londres, Basilea o Nueva York, con colegios y universidades que relatan nuestra rica historia contra nosotros mismos (la leyenda  negra), con millones de jóvenes que emigran buscando, prioritariamente, dinero y más dinero.

Tenemos que revertir esta decadencia, al menos pensando que Trump no va a durar para siempre y es probable que esta nueva geopolítica suya desaparezca. De modo tal que tenemos que estar presentes participando en una futura geopolítica para la región. Nosotros hace algunos años hemos propuesto la Teoría del Rombo para Suramérica y es hora que vayamos pensando un aggiornamento.

 


 

domingo, 4 de enero de 2026

El mundo está al borde de una gran guerra

Alejandro Dugin,  enero de 2026


Este texto es una reflexión filosófica sobre el ataque a Venezuela y la operación de cambio de régimen en Irán. Estoy seguro de que ahora, al observar lo que sucede en la política global, todos finalmente se han dado cuenta de que el derecho internacional ya no existe. Ya no existe.

El derecho internacional es un tratado entre grandes potencias capaces de defender su soberanía en la práctica. Definen las normas —para sí mismas y para todos los demás— sobre lo permisible y lo inaceptable. Y las cumplen. Este derecho funciona con tacto, siempre que se mantenga el equilibrio entre las grandes potencias.

 

SISTEMA DE WESTFALIA

El sistema westfaliano, que reconocía la soberanía de los estados nacionales, surgió de un estancamiento entre católicos y protestantes (al que se unió la Francia antiimperial). Si los católicos hubieran prevalecido, la Sede Romana y el Sacro Imperio Romano Germánico habrían establecido una arquitectura europea completamente diferente. O mejor dicho, habrían conservado la anterior, la medieval.

En cierto sentido, fueron los protestantes del norte de Europa quienes se beneficiaron de la Paz de Westfalia de 1648, ya que inicialmente habían abogado por las monarquías nacionales contra el Papa y el Emperador. Si bien no obtuvieron una victoria absoluta, lograron su objetivo.

Formalmente, el sistema westfaliano ha sobrevivido hasta nuestros días, ya que basamos el derecho internacional en el principio de los Estados-nación, algo en lo que insistieron los protestantes durante la Guerra de los Treinta Años. Pero, en esencia, incluso en el siglo XVII, esto solo se aplicaba a los Estados europeos y sus colonias, y posteriormente, no todos los Estados-nación poseían verdadera soberanía. Todas las naciones son iguales, pero las naciones europeas (las grandes potencias) eran «más iguales que otras».

 

 REALISMO POLÍTICO

Había cierto elemento de hipocresía en reconocer la soberanía nacional de los países débiles, pero la teoría del realismo lo compensaba plenamente. Esta teoría se consolidó en el siglo XX, pero reflejaba una visión consolidada de las relaciones internacionales. En ella, la desigualdad entre países se equilibra con la posibilidad de formar coaliciones y un patrón de alianzas en damero: los Estados débiles celebran acuerdos con los más fuertes para contrarrestar posibles agresiones de otros más fuertes. Esto ha sucedido y sigue sucediendo en la práctica.

La Sociedad de Naciones buscó dotar al derecho internacional, basado en el sistema westfaliano, de un carácter más sólido, intentando limitar parcialmente la soberanía y establecer, sobre la base del liberalismo occidental, el pacifismo y la primera versión del globalismo, principios universales a los que todos los países, grandes y pequeños, debían adherirse. En esencia, la Sociedad de Naciones fue concebida como la primera aproximación a un gobierno mundial. Fue entonces cuando la escuela liberal de relaciones internacionales finalmente tomó forma, iniciando un largo debate con los realistas. Los liberales creían que el derecho internacional tarde o temprano suplantaría el principio de la soberanía completa de los estados nacionales y conduciría a la creación de un sistema internacional unificado. Los realistas en relaciones internacionales continuaron insistiendo en su propia postura, defendiendo el principio de la soberanía absoluta de los estados nacionales, un legado directo de la Paz de Westfalia.

 

LA SEGUNDA GUERRA MUNDIAL Y TRES IDEOLOGÍAS DE SOBERANÍA

Sin embargo, para la década de 1930, quedó claro que ni el liberalismo de la Sociedad de Naciones, ni siquiera el propio sistema westfaliano, se correspondían con el equilibrio de poder en Europa y el mundo. El ascenso de los nazis al poder en Alemania en 1933, la invasión de Etiopía por la Italia fascista en 1937 y la guerra soviética con Finlandia en 1939 la destruyeron en la práctica, incluso formalmente. Aunque se disolvió oficialmente en 1946, el primer intento de establecer el derecho internacional como un sistema universalmente vinculante ya había fracasado en la década de 1930.

En esencia, en la década de 1930 surgieron tres polos de soberanía, esta vez basados ​​en características puramente ideológicas. Lo que importaba ahora no era la soberanía formal, sino el potencial real de cada bloque ideológico. La Segunda Guerra Mundial fue precisamente la prueba de la viabilidad de los tres bandos.

Un bando unía a los países capitalistas burgueses, principalmente Inglaterra, Francia y Estados Unidos. Era un bando liberal, pero inevitablemente carecía de su dimensión internacionalista. Los liberales se vieron obligados a defender su ideología frente a dos poderosos adversarios: el fascismo y el comunismo. Pero en general —excluyendo al eslabón débil, Francia, que capituló rápidamente tras el estallido de la Segunda Guerra Mundial—, el bloque capitalista burgués demostró un nivel suficiente de soberanía: Inglaterra no cayó bajo los ataques de la Alemania nazi, y Estados Unidos combatió a Japón con bastante eficacia en el Pacífico.

El segundo bando fue el fascismo europeo, que cobró especial fuerza durante la conquista de Europa Occidental por Hitler. Casi todos los países europeos se unieron bajo la bandera del nacionalsocialismo. En esta situación, la soberanía, incluso para regímenes afines a Hitler (como la Italia fascista o la España franquista), estaba descartada. Lo máximo que algunos países (el Portugal de Salazar, Suiza, etc.) podían lograr era una neutralidad condicional. Solo Alemania, o, más precisamente, el hitlerismo como ideología, era soberana.

El tercer bando estaba representado por la URSS, y aunque era un solo Estado, se basaba en una ideología: el marxismo-leninismo. Nuevamente, se trataba menos de nacionalidad que de formación ideológica.

En la década de 1930, el derecho internacional, cuya versión más reciente fue el Tratado de Versalles y la Sociedad de Naciones, se derrumbó. Ahora todo se decidía por la ideología y la fuerza.

Además, cada grupo ideológico tenía su propia visión del futuro orden mundial y, por lo tanto, operaba bajo su propia versión del derecho internacional.

La URSS creía en la revolución mundial y la abolición de los estados (como fenómenos burgueses), lo cual representaba una versión marxista de la globalización y el internacionalismo proletario.

Hitler proclamó un «Reich de los Mil Años» con el dominio planetario de la propia Alemania y la «raza aria». No se concebía soberanía para nadie, salvo para el nacionalsocialismo global.

 

Solo el Occidente burgués-capitalista —en esencia, puramente anglosajón— mantuvo su compromiso con el sistema westfaliano, con la esperanza de transitar hacia el internacionalismo liberal y, en última instancia, hacia un gobierno mundial. De hecho, la Sociedad de Naciones, formalmente preservada pero extinta, era, en aquel entonces, un vestigio del antiguo globalismo y un prototipo de lo que estaba por venir.

En cualquier caso, el derecho internacional quedó "suspendido", es decir, prácticamente abolido. Comenzó una era de transición, donde el único factor decisivo fue la combinación de ideología y fuerza, que debía demostrarse en el campo de batalla.

Así llegamos a la Segunda Guerra Mundial como culminación de este choque de fuerzas ideológicas. El derecho internacional ya no existía.

El resultado concreto de la confrontación violenta e ideológica entre el liberalismo, el fascismo y el comunismo condujo a la abolición de uno de sus polos: el nacionalsocialismo europeo. El Occidente burgués y el Oriente socialista antiburgués formaron una coalición antihitleriana y, juntos (con la URSS desempeñando un papel fundamental), destruyeron el fascismo en Europa.

 

EL MUNDO DE LA POSGUERRA Y EL SISTEMA BIPOLAR

En 1945, se establecieron las Naciones Unidas como base de un nuevo sistema de derecho internacional. Esto representó en parte un resurgimiento de la Sociedad de Naciones, pero al mismo tiempo, el fuerte ascenso de la URSS, que había establecido un control ideológico y político absoluto sobre Europa del Este (y Prusia Occidental, la RDA), introdujo un elemento claramente ideológico en el sistema de soberanías nacionales. El verdadero portador de la soberanía era el bando socialista, cuyos estados se unieron militarmente en el Pacto de Varsovia y económicamente en el Consejo de Ayuda Económica Mutua (CAME). Nadie en este bando era soberano, excepto Moscú y, en consecuencia, el PCUS.

En el polo burgués-capitalista, se estaban produciendo procesos esencialmente simétricos. Estados Unidos se convirtió en el núcleo del Occidente liberal soberano. En el mundo anglosajón, el centro y la periferia habían intercambiado posiciones: el liderazgo había pasado de Gran Bretaña a Washington. Los países de Europa Occidental y, en general, el campo capitalista se encontraban en una posición de vasallos estadounidenses. Esto se consolidó con la creación de la OTAN y la transformación del dólar en la moneda de reserva global.

La ONU consagró un sistema de derecho internacional basado formalmente en el reconocimiento de la soberanía, pero en realidad en el equilibrio de poder entre los vencedores de la Segunda Guerra Mundial. Solo Washington y Moscú eran verdaderamente soberanos. Así, el modelo de posguerra conservó su vínculo con la ideología, aboliendo el nacionalsocialismo pero fortaleciendo significativamente el campo socialista.

Este era el mundo bipolar, que proyectaba su influencia al resto del planeta. Todos los estados, incluidas las colonias recientemente liberadas del Sur Global, se enfrentaban a una disyuntiva: cuál de los dos modelos ideológicos adoptar. Si optaban por el capitalismo, cedían la soberanía a Washington y la OTAN. Si optaban por el socialismo, se la cedían a Moscú.

El Movimiento de Países No Alineados intentó establecer un tercer polo, pero carecía de los recursos ideológicos y de poder para hacerlo.

La posguerra estableció un sistema de derecho internacional basado en el equilibrio de poder real entre dos bandos ideológicos. La soberanía nacional se reconoció formalmente, pero no en la práctica. El principio westfaliano se conservó nominalmente. En realidad, todo se decidía por el equilibrio de poder entre la URSS, Estados Unidos y sus satélites.

 

SISTEMA UNIPOLAR

En 1989, durante el colapso de la URSS, provocado por las reformas destructivas de Gorbachov, el Bloque del Este comenzó a desmoronarse, y en 1991 la URSS se desintegró. Los antiguos países socialistas adoptaron la ideología de sus adversarios de la Guerra Fría. Surgió un mundo unipolar.

Esto significó que el derecho internacional también había experimentado un cambio cualitativo. Ahora, solo quedaba una autoridad soberana, una que se había vuelto global: Estados Unidos, o el Occidente colectivo. Una ideología, una potencia: el capitalismo, el liberalismo, la OTAN. El principio de soberanía del Estado-nación y la propia ONU se convirtieron en reliquias del pasado, al igual que lo había sido en su día la Sociedad de Naciones. El derecho internacional ahora estaba establecido por un solo polo: los vencedores de la Guerra Fría. Los vencidos (el antiguo campo socialista, y sobre todo la URSS) adoptaron la ideología de los vencedores, reconociendo esencialmente su vasallaje al Occidente colectivo.

En esta situación, el Occidente liberal vio una oportunidad histórica para combinar el orden liberal internacional con el principio de hegemonía coercitiva. Esto requería adaptar el derecho internacional a la realidad. Así, en la década de 1990, comenzó una nueva ola de globalización. Esto significó la subordinación directa de los Estados nacionales a un organismo supranacional (un gobierno mundial) y el establecimiento de un control directo sobre ellos por parte de Washington, que se había convertido en la capital del mundo.

La Unión Europea se creó precisamente como modelo de dicho sistema supranacional para toda la humanidad. Los migrantes fueron traídos masivamente precisamente con este propósito: para demostrar cómo debería ser la humanidad global e internacional del futuro.

En esta situación, la ONU perdió su propósito. En primer lugar, se construyó sobre el principio de soberanía nacional (que ya no correspondía a nada). En segundo lugar, las posiciones especiales de la URSS y China y sus escaños en el Consejo de Seguridad de la ONU eran una reliquia de la era bipolar.

Por lo tanto, Washington empezó a hablar de la creación de un nuevo sistema de relaciones internacionales, abiertamente unipolar, denominado «Liga de las Democracias» o «Foro de las Democracias».

 

Al mismo tiempo, en los propios Estados Unidos, el globalismo se ha dividido en dos corrientes:

- liberalismo ideológico, internacionalismo puro (Soros con su “Sociedad Abierta”, USAID, la agenda woke, etcétera);

- hegemonía estadounidense directa con el apoyo de la OTAN (neoconservadores).

 

En esencia, ambos enfoques eran extremadamente cercanos, pero según el primero la prioridad principal es la globalización y la profundización de la democracia liberal en todos los países del planeta, mientras que el segundo apunta a asegurar que Estados Unidos controle directamente todo el territorio del planeta a nivel militar-político y económico.

 

EL AUGE DE LA MULTIPOLARIDAD

Sin embargo, la transición de un modelo bipolar de derecho internacional a uno unipolar nunca se produjo por completo, a pesar de la desaparición de uno de los polos ideológicos/de poder. Esto se vio obstaculizado por el ascenso simultáneo de China y Rusia bajo Putin, cuando los contornos de una arquitectura global completamente diferente —la multipolaridad— comenzaron a emerger claramente. Una nueva fuerza emergió de los globalistas (tanto la izquierda —internacionalistas liberales puros— como la derecha —neoconservadores—). Si bien aún no estaba claramente definida ideológicamente, rechazaba el patrón ideológico del Occidente liberal-globalista. Esta fuerza inicialmente vaga comenzó a defender a la ONU y a oponerse a la formación final de la unipolaridad, es decir, la transformación del poder y el statu quo ideológico (el dominio real del Occidente colectivo) en un sistema legal correspondiente.

Así pues, nos encontramos en una situación casi caótica. Resultó que actualmente existen cinco sistemas operativos para las relaciones internacionales operando simultáneamente en el mundo, tan incompatibles como el software de diferentes fabricantes.

Por inercia, la ONU y el derecho internacional reconocen la soberanía de los Estados nacionales, que en realidad perdió su validez hace unos cien años y existe como un miembro fantasma. Sin embargo, la soberanía aún se reconoce y, en ocasiones, se convierte en un argumento en la política internacional.

Además, debido a la inercia, algunas instituciones conservan vestigios del mundo bipolar, ya desaparecido desde hace tiempo. Esto no se corresponde con nada, pero sí se hace notar de vez en cuando; por ejemplo, en la cuestión de la paridad nuclear entre Rusia y Estados Unidos.

Occidente, en conjunto, sigue impulsando la globalización y el avance hacia un gobierno mundial. Esto significa que se pide a todos los Estados-nación que cedan su soberanía a instituciones supranacionales como la Corte Internacional de Derechos Humanos o el Tribunal de La Haya. La Unión Europea insiste en ser un modelo para el mundo entero en cuanto a la eliminación de todas las identidades colectivas y el adiós a los Estados nacionales.

Estados Unidos, especialmente bajo la dirección de Trump, bajo la influencia de los neoconservadores, actúa como el único hegemón, considerando que todo lo que beneficia a Estados Unidos es "correcto". Este enfoque mesiánico se opone en parte al globalismo, ignorando a Europa y el internacionalismo, pero también insiste en la desoberanización de todos los estados, simplemente por el derecho de la fuerza.

Finalmente, los contornos de un mundo multipolar se están volviendo cada vez más claros, donde el titular de la soberanía es un estado civilizatorio, como la China, Rusia o la India modernas. Esto requiere otro sistema de derecho internacional. Los BRICS u otras plataformas de integración regional podrían servir como prototipo de dicho modelo, sin la participación de Occidente (ya que este aporta sus propios modelos, más articulados y rígidos).

Los cinco sistemas operan simultáneamente y, naturalmente, interfieren entre sí, generando constantes perturbaciones, conflictos y contradicciones. Se produce un cortocircuito natural en la red, creando la impresión de caos o, simplemente, la ausencia de derecho internacional. Si existen cinco sistemas de derecho internacional mutuamente excluyentes que operan simultáneamente, entonces, en esencia, no existe ninguno.

 

AL BORDE DEL ABISMO

La conclusión de este análisis es bastante alarmante. Tales contradicciones a nivel global, un conflicto de interpretaciones tan profundo, casi nunca en la historia (francamente, nunca) se han resuelto pacíficamente. Quienes se niegan a luchar por su propio orden mundial son derrotados de inmediato. Y tendrán que luchar por el orden mundial de otro, pero como vasallos.

Por lo tanto, la Tercera Guerra Mundial es más que probable. Y más probable en 2026 que en 2025 o antes. Esto no significa que estemos condenados; solo significa que nos encontramos en una situación muy difícil.

Por definición, una guerra mundial involucra a todos, o a casi todos; por eso es una guerra mundial. Pero cada guerra mundial tiene sus propios protagonistas.

Hoy en día, estos son el Occidente colectivo en sus dos facetas (liberal-globalista y hegemónico) y los polos emergentes del mundo multipolar: Rusia, China e India.

Todos los demás siguen siendo meros instrumentos.

Occidente tiene una ideología, mientras que el mundo multipolar carece de ella. La multipolaridad misma ya se ha manifestado de forma generalizada, pero ideológicamente aún no se ha formalizado.

Si no existe derecho internacional, y defender el Tratado de Paz de Yalta, la antigua ONU y la inercia de la bipolaridad es inherentemente imposible, entonces debemos desarrollar nuestro propio sistema de derecho internacional. China está realizando algunos esfuerzos en este sentido (la Comunidad de Destino Común), y Rusia en menor medida (con la excepción de la teoría de un mundo multipolar y la Cuarta Teoría Política). Pero esto es claramente insuficiente. Quizás este año tengamos que participar en una lucha planetaria de todos contra todos, durante la cual se determinará el futuro, el orden mundial correspondiente y el sistema de derecho internacional. Actualmente, no existe ninguno. Pero debe existir un derecho internacional que nos permita ser lo que estamos destinados a ser: un Estado-civilización, un mundo ruso. Esto es lo que debemos comprender cuanto antes.



EXTRAIDO DE GEOPOLITIKARU

jueves, 9 de octubre de 2025

LA MUERTE DE UN PATRIOTA: Miguel Ángel Espeche Gil.

 El domingo mientras una peregrinación multitudinaria se dirigía a Luján para expresar su devoción a la Virgen patrona de la Argentina, transitaba sus últimos momentos en esta vida un patriota con todas las letras, un cristiano cabal y comprometido con su Dios y su Patria y con todo el género humano, especialmente los más débiles. Me refiero a Miguel Ángel Espeche Gil.

Diplomático, jurisconsulto reconocido en todo el mundo, candidato 5 veces al premio Nobel, serio postulante en dos oportunidades por su conocida Doctrina Espeche.

Su bonomía y su don de gente se encendía cuando hablaba de los conversos, especialmente su amado y admirado Chesterton, sostenía que esa conversión al catolicismo no era producto de la modernidad y el puritanismo sino el regreso a lo esencial de la naturaleza humana y que desde allí se podría observar todo el devenir del acontecer humano.

La Doctrina Espeche

Nacida de su intelecto fue adoptada como propia por varios congresos y seminarios internacionales, el primero de ellos, el XV Congreso Hispano Americano de Derecho Internacional, en Santo Domingo en marzo de 1989 El núcleo central plantea que el Derecho Internacional Público debe encaminar el tratamiento del problema de la deuda mediante el procedimiento consultivo con la Corte Internacional de Justicia.

Basadas en el alza unilateral de la tasa de interés dispuesta por los acreedores que, según un informe del Banco Mundial de 1998, a mediados de los 70, la deuda externa latinoamericana ascendía a unos 60.000 millones de dólares, cuando la Reserva Federal de los EE.UU. subió en 1980 la tasa de interés del 6% al 22%. Los acreedores, unilateralmente, aplicaron esa tasa a los contratos de crédito, elevando la deuda a 204.000 millones de dólares a fines de ese mismo año, y a   443.000 millones de dólares en 1990. Ello produjo una transferencia de recursos del sur hacia el norte. En 1998, los 41 países más endeudados transfirieron al norte 1.680 millones de dólares más de lo que recibieron y en el mismo año, el conjunto de los países del Tercer Mundo realizó una transferencia neta de recursos al norte de 114.600 millones de dólares.

Solamente por intereses entre 1982 y 1996 la región latinoamericana pagó 739.000 millones de dólares, una cifra superior a la deuda acumulada.

En aquellos tiempos la valiente postura de Espeche Gil sostuvo que los intereses usurarios además de una condena moral se debía agregar una condena jurídica.

La usura no debe quedar exenta en la aplicación de las normas que regulan la convivencia entre los estados. Debe ser considerado la responsabilidad emergente de los estados y de los organismos internacionales cuando se vulnera el histórico principio universal sancionatorio de la usura y que afecta el orden internacional.

El estatuto de la Corte Internacional de Justicia recepta los “principios generales de derecho de las naciones civilizadas”, condenatorio de la usura (inciso c del punto 1 del artículo 38 del Estatuto) y hacia ella se orienta la consulta propuesta por Espeche, para que su fallo, de producirse, sea obligatorio para los organismos internacionales, específicamente el FMI y el Banco Mundial). Allí su originalidad y la argumentación jurídica para paliar el flagelo de la deuda de los pueblos sometidos.

Batalló toda su vida por formar conciencia planetaria en estos temas.

No estuvo solo, el 29 de setiembre de 1997 en la diócesis de Cerreto Sannita Telese Sant Ägata del Goti, con motivo de celebrarse el tricentenario del nacimiento de San Alfonso Maria de Ligorio, se realizó una reunión de académicos e instituciones de renombre internacional, quienes receptaron sus ideas y las plasmaron en un documento que lleva por título “Declaración sobre la usura y la deuda externa.”, expresando que el mal de la usura y la opresión de los débiles hace urgente el reconocimiento al derecho a la vida de cada ser humano y reclama como escandalosa la tolerancia de condiciones de miseria que provocan muertes, Reclama la prohibición de acuerdos usurarios y el abuso del derecho. La carta de Sant Ágata de Goti que recepta moral y jurídicamente el derecho a la vida de los pueblos oprimidos por la deuda lleva su inspiración y la de muchos académicos de reconocimiento mundial y es un faro y una guía para los defensores de los pueblos contra la usura.

El 16 de diciembre de 2010 fue nombrado miembro del Grupo de Trabajo de especialistas que continuaría la labor iniciada por otro eminente patriota don Alejandro Olmos (padre), tuve el honor de participar del núcleo duro de ese grupo junto con el maestro Dr. Julio Carlos González y la excelente Dra. Graciela González, discípula del Dr. Espeche. Juntos batallamos de mil maneras, llegamos a la Corte Suprema solicitando la nulidad absoluta de la deuda contraída durante el llamado proceso militar y el procesamiento civil al Dr. Martínez de Hoz y demás miembros de su equipo económico por los estragos sociales y económicos producidos durante su gestión, El silencio de muchos coronó nuestra gestión.

Pero el Dr. Espeche no se rindió y conformó la Red Internacional de especialistas en Deuda Pública, asociación que reúne a las personalidades, catedráticos y especialistas de todo el mundo en deuda pública y de la cual Espeche Gil fue su fundador y primer presidente.

Su cátedra de deuda Externa en la Universidad de Buenos Aires, Facultad de Derecho, ha sido un clásico para imitar en otras instituciones educativas que procuraran la defensa patrimonial de la Argentina.

El domingo, a los 93 años nos dejó el hombre cuya prédica y su conciencia planetarias son un estandarte para los pueblos oprimidos por la usura, Se ha ido un patriota, pero sobre todo un hombre cabal y sobre todo un cristiano comprometido con su fe y sus palabras.

 

                                                                                                                                              Néstor Forero

 

 

martes, 16 de septiembre de 2025

El “Manuel Fresco” de Aritz Recalde

 Manuel Fresco, un gobernador con mala prensa


Así como está el “Nietzsche” de Martin Heidegger o el “Foucault” de Gilles Deleuze, libros que resignifican la importancia de estos filósofos, en este caso nos detenemos en la figura de trascendencia histórica de Manuel Fresco y la presentación que hace de ella el Dr. Aritz Recalde[2],.en un libro de reciente edición, La obra pública de la gobernación bonaerense de Manuel Fresco (Recalde 2025), Como es de esperar, la valoración de la obra de un político tiene distintas versiones y el caso de Manuel Fresco no podría ser la excepción ya que, para algunos historiadores, es parte de una época caracterizada como “la década infame”, ubicada entre 1930 y 1943. Fresco fue gobernador de la Provincia de Buenos Aires entre el 18 de febrero de 1936 y el 7 de marzo de 1940. Lo que se difunde de él es que tenía en su despacho, según distintas versiones, los bustos o cuadros de Hitler y Mussolini, que admiraba al presidente de Estados Unidos Franklin Roosevelt y que guiaba sus decisiones por la Encíclica Rerum Novarum de la Iglesia católica. Tal conjunción de influencias, de ser ciertas, evidencian la complejidad del personaje a la vez que las tensiones entre ideologías que, entre otras consecuencias, desencadenarían la Crisis de los años 30 a nivel internacional y ya finalizando la década, la declaración de la Segunda Guerra Mundial.

El libro de Recalde es el último de una larga lista de libros digitales dedicados a reflexionar sobre el Pensamiento Nacional y la particular situación política de nuestro país, trayendo a la memoria a personajes claves de la política argentina del Siglo XX. Entre los pertenecientes a la compleja década del ´30 rescata la figura de Manuel Fresco, el gobernador de la Provincia de Buenos Aires, que en 4 años dejó el testimonio de una obra pública fundacional de la organización territorial, como una parte importante para la recuperación de la crisis geopolítica de ese convulsionado periodo de entreguerras.

Manuel Antonio Justo Pastor Pascual Fresco, tal era su nombre completo, no fue militar, se recibió de médico de la UBA en 1914, el mismo año en que se recibió de médica Alicia Moreau de Justo. El dato no es menor para evaluar los intereses políticos del futuro gobernador ya que la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires contaba con profesores señeros como José Ingenieros, José María Ramos Mejía, Bernardo Houssay, Luis Agote, Angel Roffo, Alejandro Posadas, entre otros, consagrados a hacer accesibles los logros científicos para el beneficio de la salud pública y al mejoramiento de las condiciones de vida de la sociedad. En esa época, de auge del higienismo, el mejoramiento de la salud pública dependía de la construcción de puertos, redes ferroviarias, caminos y puentes, así como de la instalación de cloacas, cementerios, alumbrado público, mataderos municipales, establecimiento de colonias agrarias, viviendas dignas para los trabajadores, entre otros logros. Nuevas normativas acerca del cuidado de la Salud pública imponían al Estado la necesidad de construir la infraestructura necesaria para que se pudieran cumplir las Leyes. Para tomar un caso, la Ley provincial 4017/28  “Autoriza al Poder Ejecutivo para emitir «Bonos de Obras Públicas Municipales ».«Las obras públicas a que se refiere la presente ley, serán exclusivamente las destinadas a la construcción, reparación, adquisición o habilitación del edificio municipal o edificio para las delegaciones municipales, hospitales locales, mataderos, hornos crematorios, desagües, corralones de limpieza, campos de deportes, plazas de ejercicios físicos, parques públicos, usinas de electricidad, y terrenos para obras sanitarias» (Recalde, p.164). Para evaluar el impacto de estas obras en el mejoramiento de la salud, podemos detenernos en la instalación de mataderos en todas las localidades donde se expendiera carne animal para consumo humano, ya que la costumbre de la matanza de ganado para consumo humano, en pequeñas comunidades donde no llegaba la distribución desde grandes frigoríficos, se realizaba desollando al animal sobre la tierra o sobre una chapa, entre insectos y sin ningún cuidado higiénico por parte de los trabajadores, haciendo también peligrar la salud de ellos. Bastará recordar las escenas de El matadero de Esteban Echeverría para advertir la necesidad de construir locales especiales, con amplia disponibilidad de desinfectantes, agua y azulejos, equipado con máquinas que permitían la desinfección y aislamiento de la carne de agentes contaminantes, que era revisada por veterinarios y bromatólogos antes de ser llevada a la venta, todo ello a cargo del control municipal.  En 110 localidades de la Provincia de Buenos Aires, en 4 años de gobierno, Fresco concretó un plan de obras que resultan fundacionales para el funcionamiento del territorio hasta nuestros días. El libro de Aritz Recalde sistematiza esta presentación a partir de dividirla en 4 categorías:

I- obras de vialidad;

II- obras en aeródromos;

III- obras en municipalidades;

IV- obras de telégrafos y radiodifusión

V- puertos, dragados y obras sanitarias.

Como principal fuente de información, pero no la única, nos dice Recalde, recurrió a los 8 tomos de la recopilación que publicó en 1940, la gobernación de la Provincia de Buenos Aires bajo el título Cuatro Años de Gobierno. A partir de este plan de acción integral y conjunto, la Provincia de Buenos Aires quedó cuadriculada y mapeada hasta en los lugares más recónditos. Este plan de acción respondió, a nivel provincial, a la política de Estado asumida por Agustín P. Justo para todo el país y a la que Salvador Oria, director de Vialidad Nacional en 1938, llamó “Intervencionismo defensivo” (Recalde, p.12). cuando, bajo la inspiración del presidente de Estados Unidos, Roosevelt, el Estado argentino asumió la misión de invertir en obra pública para incrementar las fuentes de trabajo en momentos de crisis del capitalismo y planificó el modelo productivo para el desarrollo integral de la sociedad. El gasto del Gobierno Nacional en obras públicas aumentó del 9% del PBI en el año 1930, al 16,1% en 1943. El presidente Justo impulsó la ley 11.658/32 que creó la Dirección Nacional de Vialidad. Durante los ocho años de las presidencias de Justo y de Ortiz ocupó la conducción del Ministerio de Obras Manuel Alvarado, señala Recalde. Como dato de este inusitado despegue económico cita Recalde el caso de YPF que en 1935 registraba 34 estaciones de servicio en todo el país y dos años después aumentaron a 187.

En 23 rubros, se detalla el amplio espectro de obras públicas destinadas no solamente a fomentar el trabajo y la economía sino a modernizar y hacer efectivas las políticas de salud, educación, turismo, deporte, urbanización, entre otros logros de modernización y mejoramiento de la calidad de vida de los ciudadanos.

1– Urbanización de balnearios de Necochea, Mar del Plata y Carhué;

2– Obras de Urbanización de Lujan y La Plata;

3– Fijación de médanos;

4– Explotación de Lagunas fiscales;

5– Sistematización y urbanización de costas y playas;

6– Barrio-Parques para obreros;

7– Avenidas y calles de acceso a la Capital federal;

8– Mercado de frutos del Delta del Paraná;

9– Administración General;

10– Obras hospitalarias;

11– Obras sanitarias;

12– Servicios Generales del Ministerio de Obras Públicas;

13– Obras Hidráulicas;

14– Mejoramiento de Comunicaciones en el Delta Paraná y servicios auxiliares;

15– Obras Ferroviarias;

16– Escuelas profesionales;

17– Construcción y ampliación de obras;

18– Balnearios, stadiums, paseos y aeródromos;

19– Fomento de plantaciones forestales y la agricultura;

20– Parques;

21– Monumentos y edificios históricos;

22– Asistencia social

23– Higiene pública. (Recalde 2025 pp.30-32).

 

Los ingenieros y arquitectos de Fresco

La obra de Fresco convocó, para su realización, a científicos y profesionales universitarios encargados de planificar primero y resolver después las obras involucradas en cada rubro. Un ítem a destacar en el libro de Recalde es la mención a los hermanos Bustillo, El ingeniero José María Bustillo y el arquitecto Alejandro Bustillo, ya que, al aporte de ambos a la construcción de obras públicas y edificios, el autor dedica un señalamiento detallado, acompañado de fotos que ilustran los datos aportados. Del mismo modo detalla la obra del otro arquitecto e ingeniero emblemático de la obra de Fresco, Francisco Salamone (1897-1959), un arquitecto e ingeniero italo-argentino, que construyó unas 90 obras públicas en distintos partidos de la Provincia de Buenos Aires. Esta obra estuvo instalada mayormente en pueblos que, en pocas décadas, dejaron de ser fortines de avanzada contra “la indiada” para transformarse en prósperas poblaciones de inmigrantes, comunicadas a través del tren, los caminos, el telégrafo y la radio con las grandes urbes. Estas construcciones de cemento, desconcertantes en el entorno en que fueron instaladas, asombran aún hoy por la monumentalidad, en comunidades que, hasta hace unas décadas atrás, renegaban de su presencia, entre otros motivos, por desafiar las convenciones y hasta por irritar a las autoridades locales. Tal es el caso del portal del cementerio de Saldungaray (foto Recalde, 2025, p.58) que muestra una rueda, una esfera donde se ubica una cruz fuera del centro y donde también en un punto algo descentrado de la cruz aparece la cabeza de Jesús dando la impresión de representar a un decapitado más que a un crucificado (Lazzari, 2022). La esfera se parece a la ruleta del casino, quizás en alusión al cercano Casino de Sierra de la Ventana (Di Fazio, 2022). Si alude a la ruleta de un casino, en este caso sería una ruleta que hace trampa ya que no ubica en el centro la cruz ni la cabeza, lo que indicaría que “el juego siempre es tramposo” (Lazzari, 2022). Así vemos que resulta completamente inapropiada para un cementerio público y de simbología cristiana la idea de una ruleta descentrada, como en la Lotería de Babilonia de Borges, que, por intervención de una suerte sin reglas, puede beneficiarnos o perjudicarnos en el reparto de la vida y la muerte. Podríamos pensar que, a tono con la época e inspirado en la frase de Borges “Soy de un país vertiginoso donde la lotería es parte principal de la realidad”, Salamone construyó en cemento esta idea, aunque es improbable que conociera entonces el cuento de Borges porque se publicó en 1941 cuando el portal ya estaba en pie desde 1938. De todos modos, podemos conjeturar que solamente un jugador, adiestrado en la toma de riesgos, templado en el ganar y perder, podría animarse a desafiar los cánones vigentes y crear estos monstruos de cemento que todavía están ahí, provocativos, para el escándalo y desconcierto de algunos vecinos y visitantes, así como para la admiración de otros. Otro caso es el palacio municipal de Rauch (Recalde, foto p.56) que tiene en el punto más alto del edificio un reloj que supera la altura de la cúpula de la iglesia, quizás indicando con este detalle que quien tiene la suprema misión de “dar la hora” es el Estado (La Nación, 2024). La elección de este arquitecto excéntrico y de fuerte impronta vanguardista, en lugar de otros que formaban parte de la elite de arquitectos de la “Patria contratista” de la época, muestra la audacia y libertad de criterio de Fresco al permitir el despliegue del genio creativo de Salamone, quien llevó a pueblos agrícolas de la provincia un diseño que lo distingue hoy en día como “el Gaudí de las pampas” (Lazzari, 2022). Sus construcciones son motivo de admiración y estudio por parte de la arquitectura y la ingeniería internacional y atrae la visita de profesionales de todo el mundo que viajan desde países como Japón, Alemania o Estados Unidos para tomar contacto personal con los cementerios, mataderos y edificios municipales que son verdaderas “joyas” del Modernismo, hoy en día, algunas, ubicadas en caminos laterales de tierra al quedar en desuso, como es el caso de varios mataderos. Otros arquitectos señalados por Recalde son Alberto Bogani y Francisco Marseillán con lo que completa la lista de destacados profesionales encargados de concretar los proyectos políticos en la totalidad del territorio bonaerense. 

¿Por qué dedicar esta investigación a la obra pública de Manuel Fresco?

El libro de Recalde tiene el estilo de un informe de investigación al presentar de manera documental, con bibliografía, imágenes y cuadros, los datos de la obra pública de Fresco, donde también detalla las normativas que permitieron estas construcciones. En la lectura no encontramos orientaciones para acceder a las motivaciones que lo llevaron a emprender esta compilación de datos. Afortunadamente encontramos en la web un reportaje radial publicado por la Radio de la UNLa (Recalde 1/4/2025), donde responde a la pregunta de ¿por qué dedicarse a estudiar la obra de Fresco? En principio, afirma Recalde, porque es parte de la Historia del territorio de mis padres, la Patria, donde vivo. Señala que desde hace años se dedica a la investigación de la historia de varios municipios y gobernaciones de esta provincia ya que es escaso el conocimiento que se tiene de la gobernabilidad del territorio bonaerense siendo la provincia más grande desde el punto de vista geográfico, de mayor densidad poblacional, de mayor peso económico y son sus habitantes los que deciden el resultado de las elecciones presidenciales. Para Recalde, la provincia de Buenos Aires no tiene una identidad reconocida y de su organización y gobernabilidad depende la del país. La publicación anterior a esta estuvo dedicada a la gobernación de Antonio Cafiero de la que había unos pocos estudios. Esta investigación se vio beneficiada por la instalación de la Biblioteca Cafiero en el predio de la UNLa., admite Recalde. De Manuel Fresco hay mayor disponibilidad de estudios que sobre la gobernación de Eduardo Duhalde, aun siendo contemporáneo, destaca. Confiesa Recalde que antes de dedicarse a este gobernador tuvo que dejar atrás los prejuicios y las categorías antagónicas que alimentan las diferentes “grietas” políticas. El estigma aplanador de “infamante” para esta época, obstaculiza la oportunidad de advertir los logros positivos de la gestión de Fresco y la importancia fundacional de una obra que se realizó sin contraer endeudamiento externo. Dejando de lado los parámetros de “derecha” o “izquierda”, califica esta política de “moderna”, transformadora de la vida económica y social, que dejó huellas indelebles con la presencia de instituciones y obras que llegan hasta nosotros, con mayor o menor estado de conservación, pero que siguen en pie. Admite que este libro es básicamente informativo, se abstiene aquí de categorías valorativas, para que cada uno lo interprete como le parezca, pero ello no significa que él mismo no tenga su propia idea sobre la política del gobernador Fresco. Por el contrario, destaca que, antes que el gobierno de Perón, Fresco propuso “una política obrera de masas” y ya había establecido leyes y disposiciones para proteger el derecho de los trabajadores, para instalar hospitales, escuelas y establecimientos dedicados al mejoramiento de la educación, salud y recreación de los trabajadores y sus familias. A la pregunta sobre el fraude electoral, Recalde contesta que, justamente fue la política de Fresco la que sentó las bases para que ya el fraude no fuera posible y sobre la violencia política, destaca que el mismo Fresco fue víctima de un atentado, en la presidencia de Yrigoyen, durante la campaña electoral a Diputado, el 13 de febrero de 1930, en la localidad de Lincoln. Las crónicas de la época testimonian que fueron varios los muertos y heridos, que al candidato lo enviaron en tren a Buenos Aires donde fue atendido por el doctor Enrique Finochietto que le salvó la vida (Diario La Verdad, 2023).

Un Conservador popular

Recordemos que Manuel Fresco accede al cargo de Gobernador de la Provincia de Buenos Aires por el Partido Demócrata Nacional (PDN), colocado por los historiadores como una de las fracciones de los conservadores. Este Partido político se fundó en 1931 y se desintegró en 1957. Para diferenciarse de otros políticos conservadores, él mismo se identifica como “conservador popular” (Pigna), una difícil conjunción de términos que luego del golpe de Estado del `55 tomaría forma en la fundación del Partido Conservador Popular (PCP), en 1958 pero Fresco ya no militaba en estas filas. En un discurso recuperado por el Canal Encuentro escuchamos al médico antes que al político afirmar enfáticamente “Si queremos una Patria grande y rica, es indispensable que sus hijos sean sanos y fuertes para que puedan engrandecerla con el trabajo y defenderla con la misma pujanza con que lo hicieron nuestros mayores”. Sobre la última etapa de su vida política, los historiadores destacan que, en disconformidad con el arco conservador, crea su propio partido político denominado “UNA Patria” en 1941. Las siglas representan la frase “Unión Nacional Argentina”. Según otros registros se denomina “Partido Patria Unión Nacional Argentina”. En octubre de 1945, luego de un encuentro personal con Juan Domingo Perón, anexa su partido al frente electoral que llevará a ganar las elecciones del 24 de febrero de 1946 al peronismo, pero él mismo se retira ya de la política para dedicarse a la profesión de médico que ejerció en la localidad de Haedo hasta su muerte el 17 de noviembre de 1971.

 Para volver al libro de Aritz Recalde, podemos apreciar que, en momentos en que se promueven y ejecutan políticas de desmantelamiento y desfinanciamiento de la obra pública, en el que se insiste en la criminalización de las obras del Estado, revisar la política y los logros de Manuel Fresco desde la gobernación de la Provincia de Buenos Aires, puede aparecer como un acto de resistencia al embate privatizador. También es una iniciativa importante y necesaria para proporcionar un marco de comprensión histórica en el actual estado de cosas, un recordatorio de que somos herederos y custodios del patrimonio público que disfrutamos en las plazas, parques, balnearios, de las rutas que transitamos y de los edificios que albergan las principales instituciones del Estado.

Bibliografía

Canal Encuentro, 200 historias destacadas: Manuel Fresco, 29 de marzo 2022, consultado el 23 de julio de 2025, disponible en  https://www.youtube.com/watch?v=cbrqOu1pQU0

Diario La Verdad, “Fue disuelta a balazos, en Lincoln, por elementos yrigoyenistas, una conferencia conservadora”, 10 de septiembre de 2023, consultado el 25 de julio de 2025, disponible en   https://laverdadonline.com/anoche-fue-disuelta-a-balazos-en-lincoln-por-elementos-yrigoyenistas-una-conferencia-conservadora/

Di, Fazio, Gerardo, INFOBAE  Hizo 60 obras monumentales en cuatro años: quién fue el arquitecto que cambió la cara de 25 municipios bonaerenses, 14 de mayo 2022, consultado el 19 de julio de 2025, disponible en https://www.infobae.com/sociedad/2022/05/14/hizo-60-obras-monumentales-en-cuatro-anos-quien-fue-el-arquitecto-que-cambio-la-cara-de-25-municipios-bonaerenses/

La Nación, El legado de Salamone, publicado el 4 de agosto de 2014, consultado el 19 de julio de 2025, disponible en https://www.lanacion.com.ar/turismo/el-legado-de-salamone-nid1964561/

Lazzari, Eduardo, CAPBA5 Charla Online de E Lazzari Salamone El Gaudi de las Pampas 25 08 2020, publicado el 8 de marzo de 2022, consultado el 20de julio de 2025, disponible en https://www.youtube.com/watch?v=rmpA3DWThCs

Pigna, Felipe, El Historiador, Síntesis de la Historia de la Provincia de Buenos Aires, sin fecha de edición, consultado el 25 de julio de 2025, disponible en https://elhistoriador.com.ar/sintesis-de-la-historia-de-la-provincia-de-buenos-aires/lementos-yrigoyenistas-una-conferencia-conservadora/

Recalde Aritz, Historia de la Provincia de Buenos Aires: Gobernación de Manuel Fresco, reportaje radial 1/4/2025, disponible en https://uy.radiocut.fm/audiocut/historia-provincia-buenos-aires-gobernacion-manuel-fresco/

Recalde Aritz, libros publicados on line desde 2005 disponible en https://cvaritzrecalde.blogspot.com/2008/01/cv-aritz-recalde.html

Recalde, Aritz La obra pública de la gobernación bonaerense de Manuel Fresco, Remedios de Escalada, Universidad Nacional de Lanús, ISBN 978-987-8926-80-3, Libro digital, 2025. 89 pp., disponible en https://www.unla.edu.ar/documentos/departamentos/hya/la-obra-publica-de-la-gobernacion-bonaerense-de-manuel-fresco.pdf

 



[1] Cristina Ambrosini, Profesora y Licenciada en Filosofía UBA, Doctora en Filosofía UBA, Profesora regular jubilada de la UBA y la UNLA en grado y posgrado. Directora de la Especialización y Maestría en Metodología de la Investigación Científica de la UNLA, hasta mayo del 2024, actualmente miembro del Comité Académico de ambos posgrados. Autora de libros y artículos en temas de ética y epistemología.

[2] Aritz Recalde Licenciado en Sociología en la Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional de La Plata, 2002, Magister en Gobierno y Desarrollo de la Universidad Nacional de San Martín, 2008, Doctor en Comunicación de la Universidad Nacional de La Plata, 2014.

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